Había llegado demasiado tarde. Kitana y sus aliados del Reino de la Tierra habían sido aniquilados en una batalla épica contra la Alianza Mortal. Al menos, habían conseguido eliminar a muchos Tarkata antes de morir. Cuando me arrodillé al lado de ella, una amenazante criatura con forma de dragón avanzaba a grandes pasos atravesando el puente hacia el palacio. Salté fuera de su vista y observé como resucitaba a los muertos y les ordenaba reagruparse cerca del Living Forest. Yo les seguí en secreto.
Los sirvientes del Rey Dragon cruzaron hacia Edenia y aprisionaron a la Reina Sindel. Él usó a la Princesa Kitana para vigilarla, sabiendo que la Reina no atacaría a su propia hija. Luché con Kitana y finalmente conseguí encerrarla a solas en una celda. Kitana gritó furiosamente, alertando al enemigo. Antes de que la Reina Sindel y yo escapáramos a través de un portal hacia Outworld, observé por última vez al Rey Dragon... y a su lado... ¡Tanya!
La traidora Tanya, había dado al Rey Dragon la informacion necesaria para terminar de fusionar los Kamidogu. Pero antes de que pudiera conquistar todos los reinos, Jade vería a Tanya muerta. Jade le permitio a los soldados de Baraka capturarla, fingiendo haber sido derrotada en la batalla. Mientras Tanya se aproximaba a su prisionera, Jade esperó el momento oportuno...
...y le arrojó una esfera de cristal llena de esencia Tarkatan concentrada. El cristal se rompió, salpicando su contenido por todo del cuerpo de Tanya. Baraka y sus viles salvajes entraron en un estado de frenesí incontrolado. Percibían a Tanya como un macho rival y atacaron instintivamente. Dudo que halla sobrevivido.